Millones de Argentinos y Argentinas ganan las calles cotidianamente, reclamando por la vigencia de derechos fundamentales que han sido arrebatados durante este corto proceso político iniciado con la Presidencia de Macri. Trabajadores defendiendo sus fuentes de trabajo o sus salarios; jubilados y pensionadas reclamando contra el recorte de sus haberes, el FGS y el sostenimiento del sistema previsional estatal y solidario; docentes y estudiantes defendiendo la Educación, médicos y enfermeros resistiendo por la Salud Pública; Pequeños industriales, comerciantes, agricultores, economías regionales reclaman para poder seguir produciendo; Movimientos Sociales y Sacerdote Católicos en opción por los pobres exigen comida, vacunas, remedios y servicios públicos esenciales. Es el paisaje de un pueblo que está dispuesto a resistir el costo social del déficit cero.
De la otra parte de la grieta, también hay miles de argentinos que se benefician con la desgracia del resto. Grandes ganancias con las tarifas dolarizadas e igualmente en las exportaciones agropecuarias y otras materias primas; los que tienen sus fortunas en dólares y los especuladores financieros que encontraron en nuestro país el mejor de los paraísos. Son los que se desarman explicando en los medios hegemónicos que para salir adelante, los otros tienen que hacer un esfuerzo. Son los mismos que han puesto sus abogados en la presidencia de la Corte Suprema de Justicia. La República y el Estado de derecho? Bien, gracias !!!
Pero mientras esto ocurre, en la vida cotidiana de una sociedad profundamente dividida por la distribución regresiva del ingreso e inmersa en la crónica de una gran recesión anunciada, las expectativas de construir un nuevo futuro se están trasladando muy lejos de nuestras desiciones autónomas y en definitiva de la posibilidad de resolver sobre nuestro destino. Es como la segunda temporada de “El fin de la Historia y el último hombre”
“La única salida para el dilema de la Argentina es un sistema de convertibilidad”,
aseguro Larry Kudlow,el asesor de Donald Trump y director del Consejo Económico de EEUU y a la vez reivindicó la década del 90 como modelo de desarrollo.Con esto genero la inquietud por el posible regreso de una herramienta monetaria que dejó las peores consecuencias políticas, institucionales, sociales y económicas de la Argentina de los últimos tiempos.
Para una ex embajadora Argentina en los Estados Unidos, los dichos de Kudlow reflejan “la enorme puja que hay a nivel del Gobierno de EEUU entre el Tesoro y el FMI sobre casos como el de la economía argentina” y a la vez “demuestra la gravedad de que la discusión sobre el futuro económico de la Argentina se juega en Wall Street, y deja claro el fracaso de la política económica del gobierno de Macri”.
La economista argentina que trabaja en el pais del norte, subrayó que el acuerdo con el FMI viene “complicado” e incluye “una negociación muy dura”, en virtud de los recelos que sobre nuestro país presentan grandes países del mundo como las potencias europeas.
Nuestra economía ha quedado en disputas entre el Tesoro Yanqui y el FMI, no para salvar nuestro destino soberano de Nación, sino nuestro papel de peón en el tablero internacional de una guerra que no nos pertenece, pero nos involucra.
“Todo esto reafirma la desconfianza en la economía argentina y la intención de estos fondos es salir de la Argentina. Porque la dolarización sería para ellos un gran seguro de cambio con ganancias garantizadas en dólares en el corto plazo”, opinó Cecilia Nahón.
Nuestra esperanza más corta en el cambio de rumbo económico y el retorno a un modelo de desarrollo basado en el interés nacional, estará en el Congreso y en los gobiernos provinciales del país federal. No pueden ni deben entregar las banderas de independencia económica y soberanía política. Para ello están obligados históricamente a contribuir con esos millones de Argentinos movilizados por la Justicia Social. Si avalan y aprueban el Presupuesto que ha elaborado el FMI por voluntad del Gobierno Nacional, habrán sometido al pueblo Argentino a décadas de sufrimiento, decadencia y a luchas sociales, que en nuestra Patria no conocen de limitaciones, la que a la postre son la única esperanza para un país cuyo Pueblo siempre se reencuentra en el camino de su grandeza.
Por: Claudio Leoni para Realidad 10