la semana pasada concejales y profesionales analizaron la modificación propuesta por el edil Ignacio Martínez Kerz –de inciso b. del art.65 de la ordenanza de tránsito estipula que “se entenderá que una persona se encuentra en estado de intoxicación alcohólica cuando la medición alcoholimétrica detecte la presencia de alcohol en sangre, cualquiera sea su concentración por litro.”

Recordó que “hasta 0,5 gramos de alcohol por litro de sangre uno pierde las capacidad cognitiva para manejar, y uno puede tener un accidente. Es un salto de calidad. Estamos preparados”. Más allá de este cambio, el profesional sostuvo que “esto no debe ser un elemento más de recaudación sino una cuestión de prevención. Me parece que si el rol de la municipalidad en algún espectáculo sería hacer el control de alcoholemia previo y a la salida de los espectáculos e insistir con el conductor designado”.

“Debería tener más creatividad el municipio para establecer alguna cuestión no tan recaudatoria, tan chocante, porque alguien grande lo para y tomó dos copas de vinos y le sacaban el auto. Habría que tener criterios más altos. El control de alcoholemia no es barato. Y se suma otras cuestiones como las adicciones. Estando el médico tiene un criterio clínico. A veces no está el profesional, el personal municipal no está capacitado, se hace de de forma aleatoria”, añadió Bertorello.

Por último, indicó que “lo del conductor designado está bueno. Hay medidas preventivas que comprometen a la gente a no tomar o que uno que conduce no toma”. Y remarcó que “hay hasta 0,2 es margen de error. 0,5% alcoholemia positiva. Menos de 1% es alcoholemia riesgosa y más de 1% es alcoholemia peligrosa”.