Cabe preguntarnos al respecto por qué pareciera que ha aumentado el número de personas que dicen sufrir de ataques pánico. Pues, probablemente así lo sea. En primer lugar debemos intentar describir el cuadro con la finalidad de darlo a conocer, y luego intentaremos confeccionar una hipótesis de por qué existe este trastorno.

El ataque de pánico podría describirse principalmente por sus síntomas físicos, caracterizados por una súbita respuesta de miedo o aprehensión que engloba síntomas como palpitaciones, sudoración, temblores, falta de aliento, opresión en el pecho, náuseas, sofocaciones, sensación de irrealidad; y psíquicos como miedo a estar volviéndose loco o a morir.

Estos síntomas son completamente lógicos desde el punto de vista evolucionista ya que están al servicio de la supervivencia. Este cuadro es el mismo que se nos aparece al percibir un estímulo amenazante, peligroso, y el sistema nervioso activa el llamado mecanismo de lucha o huida, preparando de esta forma al organismo para salvar la vida. Las palpitaciones ocurren porque el corazón bombea mayor volumen de sangre a los miembros grandes como piernas y brazos, en caso de huida o lucha. La sudoración enfría al organismo y lubrica el cuerpo en caso de algún eventual ataque. La falta de aliento y sofocación vine porque se aumenta el ritmo de la respiración para oxigenar al organismo en mayor nivel que lo normal, ya q la situación lo amerita. Las náuseas y mareos se dan porque el cuerpo busca expulsar lo que hay en el estómago, ya que la digestión consume mucha energía y no es útil en ese momento.  En el hombre actual, el miedo a morir o a perder el control se desprende d la falta de comprensión de lo que sucede.

La paradoja es la siguiente: ésta sería una respuesta fisiológica “normal” si usted estaría siendo atacado por algún animal salvaje, pero normalmente el ataque de pánico se produce sin un estímulo consciente aparente. La respuesta es que el estímulo ha sido percibido por nuestro inconsciente, y no necesariamente el objeto amenazante se encuentra en el exterior.

Es entendible fácilmente cuando los ataques vienen luego de haber sufrido algún trauma especifico, o cuando hay alguna falla real en un órgano interno nuestro, como en caso de sufrir arritmia crónica por ejemplo, pero hoy por hoy son cada vez más los casos en que sobreviene el síndrome y no se logra hallar un motivo aparente.

Aquí es donde debemos plantearnos lo siguiente. El cuerpo, en esta respuesta, está siendo utilizado como medio para trasmitir un mensaje, está siendo el lienzo de algo más profundo, un aviso desde el inconsciente de que algo no anda bien. Evidentemente el inconsciente lo está percibiendo, y mientras más caso omiso se haga de ello, con mayor virulencia éste intentara trasmitir el mensaje.

Lo que estaría amenazando al organismo, en este caso de manera casi imperceptible para la conciencia puede ser un marcado temor al futuro, una sensación de aburrimiento, de falta de sentido en la vida, la convicción de que no se va por un buen camino, el camino que nuestra mente total quiere para uno. Debe hallarse este motivo a través de la lectura de los mensajes que son los síntomas, del análisis de sueños y del balance de la situación actual de la persona, pues la vida es avance, debe tener un sentido y un objetivo, en ausencia de ello la mente se desbalancea y comienza a advertirnos de que finalmente es la hora de una corrección de rumbo.

Es muy importante oír el llamado de nuestro cuerpo, de nuestra mente, pues es lo más preciado que tenemos, ya que si ello no anda bien, influirá de manera directa sobre nuestra realidad cotidiana. Se debe dedicar el tiempo necesario a uno mismo, para cultivarse e integrar tanto los aspectos luminosos como los sombríos, pues en la integración esta la salud.

Fuente: Lic. Matias Elsesser – Realidad 10