Por: Lic. Matias J. Elsesser

Una figura muy controversial a lo largo de la historia de las sociedades ha sido la del psicópata.

Amados, aclamados, odiados, temidos; pero nunca desapercibidos. Es realista afirmar que hay mucha desinformación al respecto. Intentaremos a continuación realizar una descripción con el fin de esclarecer las aguas que versan sobre dicho tipo de personalidad.

Por empezar, diremos que el psicópata no es un psicótico. La psicosis es un trastorno estructural de la personalidad, diferente a la psicopatía. Ya Freud hablo allá por principios del siglo xx, sobre tres estructuras posibles del aparato psíquico humano: Psicosis, perversión y neurosis. La psicosis se caracteriza por una huida de la realidad objetiva hacia el mundo interno. El sujeto troca la realidad externa, común y compartida, por una interna, subjetiva. Se caracteriza por presentar alucinaciones, delirios y marcado aplanamiento y retraimiento. Saber esto es importante, porque veremos que el psicópata no está disociado de la realidad, sabe perfectamente lo que hace, y es por eso que es imputable en caso de alguna condena.

El psicópata presenta ciertas características que son en parte heredadas genéticamente y en parte adquiridas en la infancia de la historia vital. Estas características son: incapacidad de experimentar emociones de la misma forma que la mayoría de las personas, principalmente sienten exponencialmente menos el miedo, tampoco la culpa juega un papel importante, ya que al carecer de la capacidad de empatía, no la perciben.

Tienden a cosificar a las demás personas, tomándolas como objetos, es decir, medios para un fin. La cuestión de la frialdad emocional descripta anteriormente, les permite utilizar a los demás con marcada facilidad. Si bien no son capaces empatizar, sí que son capaces de comprender el sentir ajeno, logrando de esta manera la ansiada manipulación del prójimo.

El psiquiatra argentino Dr. Hugo Marietan va a incluir una original característica en su descripción: la tendencia a buscar de forma insaciable una llamada “necesidad especial”. El psicópata determina su accionar en base a esta necesidad. Si necesita matar, toda su conducta estará girando en torno a esa necesidad, y todo lo que haga estará subordinado a ésta. También su necesidad puede estar relacionada con la obtención de Poder, ya sea este de carácter político, económico o social, y éste esgrimirá todas las armas de su arsenal con tal de hacerse con él.

Cabe aclarar que no todos los asesinos o antisociales son psicópatas, y no todos los psicópatas son antisociales. No puede generalizarse y cada caso debe revisarse de forma singular.

Muchos se preguntarán si tiene cura, y la respuesta siempre será que no. La psicopatía debe considerarse como un trastorno de la personalidad, por lo tanto sólo puede influirse sobre ésta de manera parcial.

También podría aparecer la pregunta sobre cómo reconocerlo, identificarlo. Lamentablemente es muy probable que ya sea tarde para cuando se lo haya podido identificar como tal. El accionar de éstos sujetos es por lo general impecable y solo se revelan sus verdaderas intenciones cuando ya consiguió lo que deseaba. Sin embargo, una vez echada la luz sobre esto, puede actuarse. De que forma? Previniendo. Por lo general debería intentar cortar el vínculo con estos personajes, en caso de que uno se vea siendo blanco directo del mismo.

Hay muchas personas que heredan el bagaje psicopático, pero no necesariamente se tornan antisociales o malignas. Utilizaran el hecho de no experimentar miedo, de necesitar adrenalina, o de darle rienda suelta a su “necesidad especial”, de forma adaptada a lo socialmente esperable. Por ejemplo tenemos aquí a algunos de ellos amantes del riesgo, empresarios, eligiendo empleos peligrosos, y militares por ejemplo que pueden asesinar y, de esta manera, saciar su necesidad, con el visto bueno de la sociedad. Con esto decimos que son empleos que captan la atención de éstos y les permiten camuflarse entre sus compatriotas, sin que sea nuestro ánimo generalizar.

La cifra en la población es por lo general de 1 cada 30, y este sujeto no necesariamente será maligno o pernicioso para la sociedad. Es importante conocer los principales tipos de personas con las que usted podría encontrarse en su vida cotidiana, ya que esto le permitirá tener mayor amplitud de miras sobre su entorno y mayor cintura  a la hora de evitar un mal rato, o década…