Jessica, hija de Francisco Javier, la segunda pareja de Ana Julia Quezada ha descrito a la detenida por la muerte del pequeño Gabriel Cruz, como «mala, es muy mala, muy fría y muy calculadora».

Jessica ha narrado varios episodios vividos mientras Ana Julia mantuvo una relación con su padre.

«Hizo cosas muy feas y muy malas que una persona normal no haría. Mi padre cuando enviudó tuvo unos problemas y esta señora en su casa le tuvo toda la noche y toda la mediodía muy enfermo sin ni siquiera llamar a la ambulancia. Cuando llegó la ambulancia, después de llegar nosotros y discutir con ella, porque ella estaba jugando mientras yo vestía a mi padre y limpiaba a mi padre la ambulancia le estabilizó y lo llevó al hospital. En el hospital cuando lo atendieron los médicos me dijeron: ‘es una caja de bombas no sabemos si va a poder salir'» y añade: «Mi padre tenía una trombosis que le bajó a la pierna. Le tuvieron que practicar una isquemia arterial y le tuvieron que quitar el músculo que hace que el pie se levante y ella mientras tanto estaba sentadita».

«Se interesaba para saber si había fallecido o no» especula Susana Grisso. Además, tras ser descubierta, se le ha asociado que era una persona muy celosa. «Es una celosa patológica. Ella consiguió, amenazando, que echaran del trabajo a una expareja de mi padre», declara Jessica.

Jessica insiste en que Ana Julia Quezada es «mala» y advierte de que «el problema que tiene ella es que de cara a la gente es super buena, pero en cuanto alguien se le cruza y estropea sus planes es cuando se ve lo que es».

Fuente: Manuela Araoz. Corresponsal España.