Los vecinos de San Jerónimo y Castelli se despertaron por los “ruidos extraños” y al salir de sus casas vieron que el galpón donde funciona la pinturería y carpintería había tomado fuego.

Mientras esperaban la llegada de los bomberos, los mismos vecinos con baldes y mangueras intentaron extinguir las llamas, aunque el avance ya hizo imposible evitar la importante destrucción

Juan, el dueño del lugar, desolado, reconoció la solidaridad de los vecinos y dijo que los daños materiales son totales y que con ésto quedó en la ruina.